Paz endurece su posición y presenta el Estado de Excepción como una defensa de la democracia boliviana
- Adrián Brizuela
- hace 2 días
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El presidente Rodrigo Paz Pereira anunció durante la madrugada de este sábado la aplicación del Estado de Excepción en Bolivia y defendió la medida como una respuesta necesaria frente a los bloqueos que afectan al país desde hace más de cincuenta días. En un mensaje grabado difundido por redes sociales y medios oficiales, el presidente justificó la decisión tras semanas de negociaciones con distintos sectores sociales y sindicales, denunció un intento de desestabilización impulsado desde el Chapare y convocó a construir una nueva etapa política para Bolivia.
El mandatario comenzó su intervención con un balance de las consecuencias del conflicto. Habló de pérdidas económicas, dificultades en el abastecimiento, interrupciones en servicios esenciales y obras paralizadas. También se dirigió a las familias de las personas fallecidas durante las jornadas de conflicto y reconoció el impacto humano de la crisis.
Paz sostuvo que su gobierno evitó recurrir de manera prematura a medidas extraordinarias porque buscó privilegiar el diálogo. Según explicó, el malestar expresado por distintos sectores sociales no nació durante su administración, sino que era previo a su llegada al poder.
"Quisimos dialogar y buscar acuerdos antes que apelar a la fuerza", afirmó el presidente, quien aseguró que no estaba dispuesto a repetir errores cometidos por gobiernos anteriores. Durante varias semanas, agregó, el Ejecutivo escuchó reclamos y mantuvo abiertas las negociaciones con organizaciones sociales y sindicales.
Como ejemplo de esa estrategia mencionó los acuerdos alcanzados con la Central Obrera Boliviana (COB), centrados en una agenda de desarrollo, empleo y recuperación económica. Sin embargo, sostuvo que algunos grupos optaron por profundizar la confrontación incluso cuando avanzaban las negociaciones.
"Los que permanecieron en los bloqueos no están interesados en el bienestar de la nación", afirmó.
Uno de los ejes centrales del mensaje fue la caracterización política del conflicto. Sin mencionar directamente a Evo Morales, Paz hizo reiteradas referencias al Chapare, región donde se concentra la base política del exmandatario. Según el presidente, sectores vinculados al Movimiento Evista habrían infiltrado movimientos sociales legítimos con el objetivo de debilitar a su gobierno.
En el tramo más duro de su discurso, el mandatario afirmó que Bolivia enfrenta "una estrategia de desestabilización" y calificó la situación como "un intento de golpe de Estado del narcoterrorismo". También denunció que los bloqueos provocaron pérdidas económicas de magnitud, afectaron gravemente a ciudades como La Paz y El Alto y paralizaron proyectos de infraestructura considerados estratégicos, entre ellos la carretera que unirá El Alto con Desaguadero.

Fue en ese contexto que justificó la decisión de aplicar el Estado de Excepción.
"Llegó el momento en que la paciencia y no actuar se convierte en imprudencia. Ahora es el momento de actuar", afirmó antes de anunciar formalmente la medida.
Paz insistió en que el decreto no busca restringir libertades sino restablecerlas. "Los bolivianos deben comprender que no es una medida para restringir la vida de la gente, sino para devolverle la libertad", señaló. En una formulación que resumió el espíritu de su mensaje, agregó que el Estado de Excepción "no es para proteger al Gobierno, es para proteger a Bolivia".
El presidente informó además que instruyó a la Policía y a las Fuerzas Armadas a realizar las acciones necesarias para levantar los bloqueos y garantizar la libre circulación. Al mismo tiempo, envió una advertencia a quienes continúan participando de las protestas.
"Aún están a tiempo de desistir", dijo en referencia a los manifestantes. Sobre quienes recurran a la violencia, aseguró que se les aplicará "todo el rigor de la ley y toda la fuerza que la Constitución permite".
Paz también pidió a la ciudadanía acompañar el trabajo de las fuerzas de seguridad durante la aplicación del Estado de Excepción y anunció la creación de una comisión especial para las provincias del departamento de La Paz destinada a supervisar el cumplimiento de los acuerdos alcanzados con distintos sectores.
En el plano político, convocó a un gran acuerdo nacional para el desarrollo económico tomando como base las conclusiones del encuentro realizado el 9 de mayo en Cochabamba. Según explicó, la prioridad del país debe ser recuperar la confianza entre los bolivianos y superar la lógica de confrontación que marcó las últimas dos décadas.
"No hay oriente sin occidente, ni occidente sin oriente", afirmó al llamar a abandonar las disputas regionales y construir una visión compartida de país.
El discurso concluyó con una definición que busca proyectar el inicio de una nueva etapa política. Según Paz, Bolivia está dejando atrás "un ciclo de veinte años de vieja política y confrontación permanente" y debe comenzar a construir una nueva etapa orientada al desarrollo y la estabilidad.
"Ha llegado el momento de terminar un ciclo y construir la Bolivia del futuro", sostuvo el mandatario. Luego cerró su mensaje con una frase que resume el objetivo político de la medida: "Bolivia merece vivir en paz".








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