Colombia espera el escrutinio mientras crece el debate sobre la legitimidad del resultado
- Adrián Brizuela
- hace 3 días
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La segunda vuelta presidencial de Colombia dejó una postal inédita por su nivel de paridad. Con el 99,99% de las mesas informadas en el preconteo de la Registraduría Nacional, Abelardo de la Espriella obtuvo 12.959.542 votos (49,66%) frente a los 12.708.712 votos (48,70%) de Iván Cepeda Castro. La diferencia fue de 250.830 sufragios, equivalente al 0,94% de los votos válidos. Aunque De la Espriella se declaró presidente electo, el resultado aún debe atravesar el escrutinio definitivo, el único procedimiento con valor jurídico para certificar la elección.

En su discurso de victoria, el candidato de Defensores de la Patria pidió a Gustavo Petro e Iván Cepeda reconocer el resultado y respetar las instituciones electorales. Recordó que fue elegido bajo el mismo sistema que llevó al actual mandatario a la presidencia en 2022 y advirtió contra cualquier intento de trasladar la disputa a las calles. Al mismo tiempo, llamó a sus seguidores y a sus equipos legales a vigilar el proceso de escrutinio para garantizar que se respete cada voto emitido.
Del otro lado, el Pacto Histórico rechazó dar por cerrada la elección. La coalición de izquierda impugnó alrededor de 33.000 mesas de votación y sostiene que el proceso electoral continúa abierto hasta que concluyan las revisiones realizadas por jueces y notarios bajo supervisión del Consejo Nacional Electoral. Su posición se apoya en una diferencia estrecha y en antecedentes recientes donde el escrutinio permitió corregir errores detectados en los conteos preliminares.

Sin embargo, la experiencia electoral colombiana muestra que las variaciones entre el preconteo y el escrutinio definitivo suelen ser reducidas en elecciones presidenciales. En la segunda vuelta de 2022, Gustavo Petro obtuvo una corrección cercana al 0,06% entre ambas instancias. Desde 1998, las diferencias promedio rondan el 0,1%. Los cambios más significativos se registraron en elecciones legislativas, donde la complejidad de las listas, la revisión de formularios y la recuperación de votos omitidos permitió modificaciones mucho mayores. En las elecciones al Congreso de 2022, el Pacto Histórico incorporó cerca de 390.000 votos durante el escrutinio. En las legislativas de marzo de 2026, la coalición recuperó aproximadamente 50.000 sufragios adicionales.
La discusión, por lo tanto, no gira únicamente alrededor de quién ocupará la Casa de Nariño durante los próximos cuatro años. También pone en juego la credibilidad de las instituciones electorales y la capacidad de los actores políticos para aceptar las reglas del sistema democrático. Colombia llega al tramo final de una de las elecciones más ajustadas de su historia reciente con una sociedad dividida prácticamente en dos mitades. En ese contexto, la legitimidad del próximo gobierno dependerá tanto del resultado final como de la confianza que logren conservar las instituciones encargadas de contarlo.







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