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El decreto del miedo: la autopsia de un gobierno que intenta dirigir el naufragio por videollamada.
En Bolivia, el poder ha dejado de ser una cuestión de territorio para convertirse en una disputa por el ancho de banda. La promulgación del Decreto Supremo N° 5515 no inaugura la era de la modernización estatal ni adapta la presidencia a los tiempos de la ubicuidad digital; lo que hace es certificar la defunción política de un binomio y elevar la paranoia a rango de ley. Rodrigo Paz Pereira ha decidido que, para viajar, necesita llevarse el Estado en la maleta, dejando atrás
Adrián Brizuela
2 ene6 Min. de lectura
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